Pie diabético y de riesgo


Pie diabético, foto 1

El pie diabético presenta uno de los problemas más graves en el anciano, ya que suele asociarse a otros problemas como la insuficiencia venosa y la insuficiencia arterial, todo este conjunto constituye un grave riesgo de lesión en el pie en forma de úlcera que en los casos más graves desencadena en una amputación de algún dedo o segmento completo del pie por infección grave e irreversible y destrucción de tejidos.


Es muy importante concienciar a la población geriátrica de que debe revisar y cuidar sus pies a diario, siendo la prevención en podología la principal arma para evitar una amputación.


El podólogo es el único profesional de la salud que debe tratar los pies de un diabético, pues puede ofrecerle todo un arsenal terapéutico para conseguir que el pie esté en las mejores condiciones higiénicas y proteger la integridad de la piel.


Pie diabético, foto 2

Es muy importante el corte adecuado de uñas y la eliminación de callos y durezas para evitar que puedan acabar en uñas clavadas o úlceras provocadas por zonas de sobrepresión.


Así mismo es muy importante realizar un estudio completo del pie en cuanto a sensibilidad táctil, dolorosa y a la presión ya que el pie diabético es susceptible de presentar neuropatía periférica haciendo que la sensibilidad disminuya y por tanto la defensa natural que es el dolor ante un traumatismo de cualquier tipo.


Para proteger los pies de los pacientes diabéticos nos centraremos en el correcto uso del calzado y de la utilización de plantillas para dar soporte y equilibrar las zonas de carga del pie evitando así puntos de sobrepresión.


Cuidados generales del pie diabético.


1. Observa tus pies diariamente, busca algún tipo de lesión, fisura, erosión... etc.
2. Lávalos a diario con jabón neutro y sécalos bien después del baño, especialmente entre los dedos.
3. Hidrata tus pies a diario con crema hidratante.
4. Controla la sudoración con algún producto recomendado por tu podólogo.
5. Corte recto de uñas y limar las partes afiladas, si no sabes cómo no dudes en consultar a tu podólogo.
6. Usa calcetines y medias de fibras naturales como el algodón y a ser posible sin costuras.
7. Utiliza un calzado de calidad y acorde a tu pie.


Consejos podológicos, foto 1

EL CALZADO


1. Preferiblemente de cuero ya que facilita la transpiración y los mantiene secos.
2. Ligero de peso y tacón no demasiado alto.
3. Utilizar hormas especiales según la anatomía de tu pie.
4. No usar zapatos de plástico o sandalias con tiras entre los dedos.
6. Busca y compra el zapato por la tarde, que es cuando los pies están más hinchados debido a la circulación.
7. Revisa el interior del zapato siempre antes de ponértelo para evitar cuerpos extraños que puedan lesionarte.


No olvides consultar a tu podólogo siempre que detectes:


1. Herida, lesión, hinchazón o deformidad evidente.
2. Aumento o disminución de la temperatura.
3. Cambio de color
4. Pérdida de sensibilidad




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